Activismo desde el exilio

La homofobia es una construcción artificial, alimentada por justificaciones políticas, religiosas, legales e incluso seudomédicas. Sabemos que los seres humanos pueden precipitarse a juzgar, temer e incluso odiar al “otro” personas que son diferentes. Salirse de la “norma” de la mayoría implica inherentemente un cambio social e incluso puede verse como una amenaza.

En este contexto, las personas de la diversidad sexual o Lesbianas, Gays, Bisexuales, travestís e Intersexo (LGBTI) corren el riesgo de convertirse en la personificación de esa amenaza.

En el pasado hemos visto resistencia e intolerancia hacia las personas que promueven el cambio social y los derechos humanos. Comparable a la ira y el odio que hoy se dirige contra las personas LGBTI y quienes abogan por sus derechos, es la denigración y el abuso que las mujeres sufrieron a principios del siglo XX cuando exigían el derecho al voto o que experimentaron los afroamericanos y otros activistas del movimiento por los derechos civiles Reiteramos la relevancia de que el modelo “Casa Abierta” funcionará como un espacio de encuentro para líderes de la diversidad sexual que requieran salir temporalmente de su país de origen o se encuentren en condición de refugio-asilo, o para personas que viven expulsión de sus hogares o persecución en sus países.

Este tiempo, fuera de la persecución y el hostigamiento, le permitirá al activista realizar un plan de actividades para la superación de la crisis de stress que viven, a la par de compartir una experiencia de actualización en su formación política y el descubrimiento, desde el trabajo comunitario, de una red de apoyo fundamental para continuar con sus v procesos de participación, reinserción y su liderazgo como activistas potenciales.




¿Cómo promovemos el liderazgo desde el exilio?

Desde el punto de vista analítico de la experiencia personal, así como en las ciencias sociales y de la cultura, el exilio se define por tres características superpuestas: el movimiento de desplazamiento forzado de ciudadanos afectados por cambios de poder político; la renuencia a aceptar el exilio como definitivo; y la consecuente voluntad de volver, que es a menudo motor de movilización política contra el régimen o gobierno responsable de su confinamiento.

El exilio abre una serie de interrogantes sobre la relación entre nación y Estado, gobierno y ciudadanía, la ley y el uso de la violencia de Estado. Un exilio es una forma de invisibilizar el liderazgo de personas que luchan por los Derechos Humanos en la región.

A través de este espacio, Casabierta, queremos crear comunidades de exiliados y su relación con las diásporas de co-nacionales y redes transnacionales de solidaridad. La amplitud del tema desborda los límites del tema aquí tratado.

Más que una discusión sobre la condición de exiliado en general, sobre la cual la cultura universal ofrece innumerables ejemplos y que ha sido profusamente y perceptivamente elaborada en estudios de crítica literaria y psicología social, nuestra intención es analizar el tema en su dimensión política y su impacto en el proceso formador de identidades como explicativo de los orígenes y cristalización del modelo de exilio político en América Latina y en particular la región centroamericana.

Esta sección dentro de nuestra plataforma virtual, tiene el propósito de ayudarte que no renuncies a tu liderazgo político. Estés donde estés, puedes continuar tus causas y tus luchas.

Si estás interesada o interesado en continuar creciendo como líder, en esta sección te daremos, consejos, ideas y hasta capacitaciones virtuales para que seas parte de nuestra Red de Lideres en el exilio. Debes saber y pensar, que un día volveremos a nuestro país, que nuestro país nos necesita y para entonces habremos crecido, y multiplicado nuestros dones. Casabierta será nuestra escuela de liderazgo para continuarnos formando y luchando.


Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua