Denuncias

Caso emblemático: Erick Martinez (Honduras) contra la impunidad y el olvido.

Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).-  El testigo protegido, A2, vio al periodista Erick Martínez Ávila con los ojos vendados y las manos atadas cuando era trasladado en contra de su voluntad, de un vehículo robado a otro automóvil, también robado, la noche del domingo 6 de mayo de 2012. Posteriormente lo asesinaron, en circunstancias y detalles que aún se ignoran y que  continúan siendo tan misteriosas como la identidad de los autores intelectuales del crimen.

La Fiscalía de Delitos Comunes acusó a dos supuestos asesinos materiales: Gustavo Adolfo Aguilar Sánchez, enjuiciado en tres procesos distintos y a Eduardo José López Gutiérrez, supuestamente pandillero de la Mara 18.

El primero, Aguilar Sánchez, es enjuiciado por asesinato en perjuicio de Martínez Ávila, según el expediente 1042-2012, registrado en el Juzgado de Letras de lo Penal de la Sección Judicial de Tegucigalpa. También es imputado, en el mismo tribunal, por robo agravado de vehículo, en perjuicio de los testigos protegidos A1 y A2, de acuerdo con el expediente 1028-2012.

Aunque en expedientes separados, ambas causas criminales se relacionan con la muerte del periodista y en ambos juicios, Aguilar Sánchez tiene auto de prisión, con la medida cautelar de prisión preventiva.

Guarda prisión en la Penitenciaría Nacional, situada en la comunidad de Támara, 17 kilómetros al norte de la capital. El auto de prisión, dictado por el juez a Aguilar Sánchez, significa que el togado encontró indicios racionales de su culpabilidad y plena prueba del delito, según lo establece el Código Procesal Penal.

¿Quién era Erick Martínez Ávila?

Era un joven periodista graduado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y el primer precandidato en la historia nacional, electo en Asamblea como representante de la comunidad de lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI) para competir por una candidatura a diputado.

Erick, era un joven de 32 años de edad, con ideas avanzadas y progresistas y  participaría como candidato del partido Libertad y Refundación (Libre), institución política surgida del Frente Nacional de Resistencia Popular contra el golpe de Estado, del 28 de junio de 2009, que derrocó al entonces presidente, Manuel Zelaya Rosales.

El juicio oral

El juez elevó a la Sala de Juicios Orales el proceso penal por robo agravado (1028-2012), en referencia al vehículo. Mientras tanto, la acusación por el asesinato del periodista  Martínez (1042), sigue en el juzgado y se elevará a juicio oral y público, cuando lo solicite la Fiscalía de Delitos Comunes. Esta Fiscalía considera que Erick Martínez Ávila fue asesinado por una banda del crimen organizado.

En una audiencia pública, el Tribunal de Sentencias de Francisco Morazán calificó el juicio, de robo agravado, como parte de un caso del crimen organizado, el cual deberá conocer un juzgado de jurisdicción nacional. Pero además, el Tribunal ligó la causa de robo agravado a la de asesinato, ya que ambos hechos están estrechamente relacionados. Esta providencia está plasmada en la pieza judicial 8-113-2013. Aún no se ha fijado la fecha para el debate oral y público al que podrán asistir los familiares y amigos de Martínez Ávila.

Aguilar Sánchez tiene además, como antecedente, una condena por comercializar con drogas; la Fiscalía lo acusó  en 2010, por la facilitación de medios de transporte para el tráfico de drogas (marihuana). La sentencia se encuentra en el expediente 9986-10.

El Ministerio Público investiga también, por el asesinato de Erick Martínez,  a Eduardo José López Gutiérrez, supuesto integrante de la Mara 18.

López Gutiérrez tiene también como antecedente, cuando era menor de edad con 17 años, un juicio en el Juzgado de Letras de la Niñez de Francisco Morazán, por robo agravado. Pero ahora, ya es mayor de edad.

 

Esa noche del secuestro

En el juicio, la Fiscalía relata que en la noche del domingo 6 de mayo, transitando por la  5ta. avenida de Comayagüela, con iluminación pública opaca, un hombre (ahora convertido en el testigo A1) conducía su camioneta plateada, Toyota Ford Runner,  entre 8:30 y 9:00 de la noche y circulaba entre la 11 y 12 calle, detrás del anexo del Banco Central de Honduras (BCH).

De pronto se le atravesó un carro, tipo turismo, Toyota Corolla, color ocre, vidrios polarizados del cual se bajaron cuatro individuos que portaban armas de fuego largas tipo fusil. Uno de ellos, de contextura alta y delgada se acercó a él apuntándole a la cara y le ordenó en tono amenazador: ¡Bajate del vehículo perro! , despojándolo a la vez, de su teléfono celular.

La víctima asaltada bajó, pero cuando ellos escapaban, sacó su arma de fuego y les disparó con la intención de ponchar las llantas del carro para evitar el robo.

Detalla el expediente, que uno de los balazos dio en la parte inferior central de la compuerta trasera de la camioneta; otro en el lado derecho de la compuerta; un tercer balazo en el bómper (parachoques) del lado derecho y la cuarta detonación estalló en la parte central de la vía derecha.

Según testimonio del testigo A1, uno de los disparos se alojaría en el cuerpo de uno de los supuestos asaltantes, que pudo ser en  Wilmer Javier Aguilar Laínez o Wilmer Javier Lemus Aguilar, reza el expediente 1028.

Según la requisa hecha por los peritos de Inspecciones Oculares, el supuesto asaltante herido, Aguilar Laínez, dejó rastros de su sangre en la camioneta gris: "en la puerta delantera, la  parte interior de la parte media, un forro del asiento del borde del lado derecho y la alfombra gris, situada en el asiento del pasajero", detalla el expediente.

No se precisa en el expediente judicial, si para huir con la camioneta los supuestos delincuentes le dieron vuelta  y atravesaron en contravía la quinta avenida o, si rodearon la manzana para llegar  a la 13 calle de Comayagüela, frente a Banadesa.

 

Testigo A2°

Según detalla el expediente, entre las 9:00 y 9:45 de la noche, por la 13 calle, entre 5ta y 6ta avenida de  Comayagüela, otra persona, que regresaba de su centro de trabajo en su vehículo  marca Honda, tipo turismo, color gris, año 2004, pasaba cerca de Banadesa y en sentido contrario circulaba la camioneta, color gris, Toyota Ford Runner que se atascó por la alarma; en ese instante, un sujeto con camisa rayada, que parecía menor de edad, bajó de la camioneta, interceptó el Honda gris y amenazó  a la nueva víctima y le ordenó salir del automóvil, después llegó otro, portando un arma de fuego, tipo fusil, y posteriormente bajó un tercero, el testigo A2.

La víctima se puso renuente, no quiso bajar el vidrio de su automóvil; llevaba un juego de ollas de seis mil lempiras, un teléfono celular Blackberry, dos teléfonos celulares, una cartera con documentos personales, dos anillos de oro, instrumentos de trabajo y ropa.

Le echó llave a su auto y en ese momento vio que el carro tipo pickup que estaba detrás del suyo se iba; abrió la puerta y la tiró fuertemente, golpeando al sospechoso al abrirla. Mientras escapaba, les tiró las llaves a sus atacantes y aprovechó para salir corriendo con dirección al pickup; quiso subir a la paila del automotor, pero el vehículo arrastró su cuerpo por varios metros, cuenta el testigo protegido A2.

 

Según parece, los delincuentes estaban tensos cuando interceptaron al Honda gris; sólo recorrieron unas cuantas cuadras con la camioneta Runner cuando tuvieron que dejarla abandonada cerca de Banadesa frente al estacionamiento Quinta Avenida, ya que la alarma de la misma se había activado. De la camioneta plateada, pasaron al Honda gris a su compañero herido y en ese instante, el testigo A2 vio que “llevaban un individuo con las manos atadas y los ojos vendados a quien introdujeron a su vehículo con rumbo desconocido”, cita el expediente  1042-2012.     

Al día siguiente, el testigo A2 mira en las noticias la foto del periodista asesinado y se percata que se trataba de la misma persona vendada y maniatada que él había visto la noche anterior, cuando lo despojaron de su carro. Era Erick Martínez Ávila.

La camioneta, con restos de sangre de Wilmer Javier Aguilar Laínez (o Lemus Aguilar) quedó abandonada, “con dirección al muro del parqueo Quinta Avenida, con la llanta delantera del lado izquierdo sobre la acera y la parte trasera en dirección a un restaurante chino, la puerta delantera del lado del conductor se encontraba abierta y su ventana estaba semiabierta, la ventana del lado del pasajero se encontraba completamente abierta, pero con seguro. La puerta trasera quedó con seguro. En el asiento del conductor quedó una gorra de color blanco, con diseños color dorados, con figuras de una calavera, con una mujer a cada lado de la calavera, con etiqueta de un tigre”, cita el expediente judicial 1028-2012.

Entretanto, la primera víctima del robo del vehículo, fue a la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) para interponer la denuncia; le entregó su arma al encargado de inspecciones. El oficial recibió “una llamada donde le comunicaban que el vehículo del ofendido se encontraba frente a Banadesa; se dirigieron al lugar constatando que efectivamente que era su auto, que tenía varias perforaciones de bala y manchas de sangre”. Inusualmente, al lugar  ya habían llegado varios policías preventivos y agentes de investigación.

 

Los reportes policiales

Al día siguiente, en los reportes de novedades de la Jefatura Metropolitana del Distrito Central, el hecho se registraba de las siguientes maneras:

 “02:00 Horas del día Lunes 07 de Mayo del 2012, reporta el agente de Policía en Investigación, asignado a la sección de Inspecciones Oculares de la Jefatura Metropolitana No.1 de Tegucigalpa, que a las 01:30 horas en las instalaciones de la D.N.I.C se le dio detención al menor Eduardo José López Gutiérrez, entonces de 17 años de edad, soltero, labrador, originario y residente en la colonia Popular y la colonia Calpules.  (Ahora es mayor de edad).

MOTIVO: Por suponérsele responsable del delito de ROBO DE VEHICULO en perjuicio de TESTIGO PROTEGIDO, según denuncia No oficio/2012.

01:20 Horas del día Lunes 07 de Mayo del 2012, reporta el Agente en Investigación, asignado al Departamento de Localización y Capturas de la Jefatura Metropolitana No.1 de Tegucigalpa, que a las 23:20 horas del día Domingo 06 de Mayo del 2012 en las instalaciones del Hospital escuela, se le dio detención al Señor Gustavo Adolfo Aguilar Sánchez, de 22 años de edad, con identidad No.0801-1989-11724, unión libre, albañil originario y residente en la colonia Popular No 1 de Comayagüela casa No 1414.

MOTIVO: Por suponérsele responsable del delito de ROBO DE VEHICULO en perjuicio de TESTIGO PROTEGIDO, según denuncia Nº 2999/2012.

 

VEHÍCULOS  ROBADOS.

05:15 Horas del día Lunes 07 de Mayo del 2012, reporta el Sub Oficial III en Investigación, asignado a la sección de Contra el Robo y el Hurto de Vehículos de la Jefatura Metropolitana No. 01 de Tegucigalpa, que a las 20:30 del día domingo 06/05/12 en el barrio Concepción de Comayagüela, atrás del edificio del anexo del Banco Central fue objeto de robo el vehículo marca Toyota, modelo 4 Runner, color plateado, año 2001, tipo camioneta de lujo, propiedad de testigo Protegido según denuncia No.2999/2012, mediante ASALTO por cuatro sujetos desconocidos quienes portaban armas de fuego quienes se conducían en un vehículo tipo turismo, color ocre.

 

05:15 Horas del día Lunes 07 de Mayo del 2012, reporta el Sub Oficial III en Investigación, asignado a la sección de Contra el Robo y el Hurto de Vehículos de la Jefatura Metropolitana No. 01 de Tegucigalpa, que a las 21:25 del día domingo 06/05/12 en el barrio Concepción de Comayagüela, en las cercanías del banco Banadesa fue objeto de robo el vehículo marca Honda, modelo Civic, color gris, año 2004, tipo turismo, propiedad de testigo Protegido según denuncia No.2997/2012, mediante ASALTO por cuatro sujetos desconocidos quienes portaba arma de fuego quienes se conducían en un vehículo tipo camioneta, color plateado el cual habría sido robado unas cuadras antes y que estos sujetos dejaron abandonado para luego huir en el vehículo de esta ofendía.

 

22:30 Horas del día Domingo 06 de Mayo del 2012, reporta el Agentes de Policía en Investigación de la sección de Homicidios e Inspecciones Oculares, reporta que a las 21:00 horas entre 5 y 6 avenida, 13 calle de Comayagüela fue encontrado abandonado un vehículo marca Toyota, modelo 4 Runner, color gris, el cual se encontraba con las puerta abiertas y con la alarma activada con rastros de sangre en su interior en el mismo lugar se encontraba una señora a quien minutos antes los sujetos que se conducían en el vehículo antes mencionado la despojaron de su vehículo marca Honda, modelo Civic, color gris año 2004, en el cual huyeron con rumbo desconocido.  Nota: se protege las placas y nombre de los ofendidos por seguridad”.

Un recorrido, hecho por la zona, permite concluir que tras robar el Honda gris, los delincuentes bien pudieron tomar la calle que lleva hacia el barrio Bellavista  de Comayagüela, para evitar pasar frente a la Cuarta Estación de Policía o Jefatura Metropolitana como le llaman ahora. Los mercados, Banadesa y las colonias aledañas a la Bellavista son territorios, dominados por la Mara 18, según el mapa del Departamento de Pandillas de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC).

Otra posible ruta, que indican los informes policiales, fue salir del sector de Comayagüela por la colonia El Prado para llegar al bulevar Kuwait y lanzar el cuerpo del herido en el asalto, en la colonia La Vega, (un sector controlado también por la 18), y luego retornar para tomar el bulevar Fuerzas Armadas y de allí, al bulevar del Norte, hasta la colonia Cerro Grande y luego  a Guasculile.

 

Cualquiera que haya sido la ruta, esos minutos fueron determinantes para la vida de Erick Martínez  que, de acuerdo con el dictamen de la autopsia, murió entre las 9 y 10 de la noche.

No se sabe en qué momento lo asesinaron pero se constató, mediante el recorrido, que la ruta más rápida para deshacerse del cuerpo era huyendo por la 13 calle de Comayagüela hacia el Bulevar del Norte que conduce  a la colonia Cerro Grande y una vez saliendo de esta colonia, a sólo tres kilómetros está Guasculile en donde dejaron el cuerpo de Martínez Ávila.

Confusión diseñada

En el expediente judicial tampoco queda claro si Wilmer Javier Aguilar Lemus iba herido dentro del vehículo cuando tiraron el cadáver de Erick Martínez en Guasculile o si otro carro participó en el rescate del sospechoso, lo cierto es que al día siguiente, el reporte policial reveló:

 “23::45 Horas del día Domingo 06 de Mayo del 2012, reporta la Sub Oficial II de Policía en Investigación David Castañeda, asignada a la Sección de Delitos Contra la Vida (Homicidios) de Jefatura Metropolitana No.01 de Tegucigalpa, que a las 22:30 horas en la Morgue del Hospital Escuela, se tomó nota del cadáver de una persona de nombre: Wilmer Javier Aguilar Lainez, de 19 años de edad, no porta identidad, unión libre, de oficio lavador de buses, originario y residente en la colonia 14 de Marzo de Comayagüela.

 

CAUSA DE MUERTE: Lesión de órganos vitales y abdomen, producido por proyectil disparado por arma de fuego.

MANERA DE MUERTE: Homicida.

TIEMPO DE MUERTE: de 3 a 4 Horas.

LUGAR DEL HECHOS: Colonia Las Vegas.

 

HECHOS: Según versión de Karla Larisa Vásquez, ella fue quien auxilió al ahora occiso llevándolo al Hospital Escuela en un taxi ya que según ella, la victima a eso de las 21:20 horas este se encontraba herido  en la calle de la colonia La Vega pidiendo auxilio”.

 

En el reporte de novedades, fue identificado como Wilmer Javier Aguilar Laínez, pero en los expedientes judiciales aparece como Wilmer Javier Aguilar Lemus.

El informe policial da pistas de una modificación intencional de la escena del crimen porque Wilmer Javier Aguilar Laínez apareció herido en La Vega, colonia controlada por la Mara 18.

La Vega es además, aledaña a La Peña, el sitio de residencia de Gustavo Adolfo Aguilar Sánchez, y es cercana a la colonia El Pedregal, donde López Gutiérrez fue capturado por segunda vez y exhibido, por la policía, ante los medios de comunicación como uno de los supuestos pandilleros de la 18 que asesinó al periodista.

Aun cuando el cuerpo herido de Wilmer fue encontrado en La Vega, el expediente 1042 y el  1028, así como el expediente que entró, el 13 de marzo de 2013  al Tribunal de  Sentencias de Francisco Morazán, ubican a Wilmer Aguilar Laínez por el sector de Banadesa.

La noche fue agitada, pero contradictoriamente uno de los supuestos delincuentes habría tenido la osadía de ir al hospital Escuela a reclamar el cadáver de su primo, herido en el asalto. ¿Qué le dio tanta confianza si la Fiscalía califica a los sospechosos como miembros de una banda del crimen organizado?

 

La búsqueda

-Habrían pasado unas 16 horas desde el asalto a mano armada. Era lunes 7 de mayo. La 1:30 de la tarde en el reloj de la casa, situada en la colonia El Hato, al oriente de la capital. Sonó el teléfono: -Aló, dijo la madre de Erick, doña Yolanda Ávila.

Del otro lado de la línea, la voz aguda, de un hombre preguntó:

-¿Y Erick?

-Se supone que está trabajando, respondió su madre con el pulso un tanto acelerado.

Randy Palma, que era quien hablaba por teléfono con doña Yolanda dijo: No, yo soy el asistente de él y Erick no se ha presentado y jamás en su vida él ha dejado de venir a trabajar, entonces estamos preocupados; tenemos un compromiso a las 2 de la tarde, y él anda unas cosas y las ocupamos.

Y su corazón de madre se aceleró.  “Yo sabía que algo pasaba porque Erick no se comunicó el domingo, mire que barbaridad, yo llamo al apartamento y no me contesta”.

-“Bueno nos vemos”, replicó Randy Palma y colgó el auricular. 

Ella quedó angustiada, no quiso almorzar.  Antes de contestar esa llamada, le había servido almuerzo a su esposo y a otro familiar.

En la oficina de Kukulcán, en el centro de la ciudad, Randy cambió de ánimo, dos horas antes, el coordinador de Kukulcán, Danny Montesinos, su jefe, se acercó a la puerta de la oficina, que compartían con Erick, y le preguntó.

 

-¿Ajá y qué sabés de Erick?

-No, yo nada, respondió Randy.

-¿Y por qué te reís?

-No, por nada

-¿Anda en alguna reunión él?

-No

-Dejá de estarlo apañando

-No, yo no sé

El jefe imaginaba a Randy como cómplice de Erick, quizás estaba fuera de la ciudad o durmiendo por las fiestas del fin de semana, pensaba molesto.

”¡Te fijás que barbaridad!, cuando les pido que vengan temprano, son de su ley”, replicó el jefe y luego subió a su oficina, en la segunda planta de Kukulcán.

 “No sucedió absolutamente nada porque tenemos la ventaja de trabajar en estas organizaciones donde no marcamos tarjeta; entonces, un día que Erick llegara a las 11 u 11: 30 no se iba a acabar el mundo, iba a tener una regañada de mi parte, pero no era como trabajar en un banco”, recuerda ahora el jefe Montesinos.

Las excusas de Erick eran rutinarias: una llanta ponchada, un contratiempo que lo retrasaba hasta 45 minutos, pero tardar tres horas, un día lunes, no era parte de sus costumbres. Sin embargo, eso tenía molesto a su jefe.

 “Le empecé a enviar mensajes por Blacberry, mensajes hasta un poco fuertes porque nuestra relación era con palabras fuertes: -Vos pendejito, ¿A qué hora pensás venir semejante cabrón, se te están pegando las sábanas?

Esa era nuestra relación laboral porque nos vinculaba una amistad. Los mensajes no le caían, pero yo estaba entretenido con el trabajo. La palabra favorita de Erick era “mierda”, a todo mundo le decía “mierda”, como que fuera chileno, entonces empecé a decirle: mierda ¿Entonces? acá está Carlos que te va a quitar la presentación (como maestro de ceremonia)”.

Entretanto, su familia sabía que Erick podía faltar o pedir permiso al trabajo cualquier día, menos el lunes. Con la llamada a su madre cayeron a la cuenta que Erick estaba desaparecido, tendría que haber llegado desde las 10 de la mañana, llamaron al celular a Erick Vidal Martínez, su amigo más cercano, en los últimos días.

Vidal Martínez estaba cerca de Martínez Ávila porque era el precandidato suplente LGTBI, pero él tampoco sabía nada.

Ese mediodía del lunes, después que Randy le informó que su hijo no había ido a la oficina de Kukulcán, la mamá llamó a su esposo y le contó lo que estaba pasando, justo en ese momento entró Luis, el hermano menor de Erick y además, muy cercano a él.

-"No te preocupés mamá, tengo un duplicado de la llave del apartamento de Erick; voy  a ir, no te preocupés. Voy a ir al apartamento, talvéz está desmayado o lo que sea, no sabemos”, le dijo Luis a su mamá y partió hacia Prados Universitarios, una colonia, de clase media baja, situada a uno o dos kilómetros de El Hato.

Él recordó que el domingo por la mañana, su hermano le envió un mensaje por el Blackberry a eso de las 9:40 de la mañana. Ese lunes, entre las 8:30 y 9:00 de la mañana, Luis le preguntó: “oírme vos y al fin te salió el carro o no” (del taller mecánico), le envió un mensaje de BB, pero el mensaje nunca tuvo reporte de entrega. Luis pensó que quizás estaba mala la red y no se preocupó.

Pero al llegar al mediodía a su casa, le  habló por teléfono al número de Tigo y Digiciel y Erick no contestaba, los celulares sonaban como apagados. Eso le llamó la atención porque Erick nunca apagaba sus celulares.

 

En el apartamento

Ya eran más de las 2 de la tarde.  Luis revisaba el apartamento buscando a Erick y su padre se movía a la morgue; desde el teléfono del apartamento, Luis llamaba a su casa, y en el centro de la ciudad, un equipo de Kukulcàn y del Colectivo Violeta se movilizaba a Prados Universitarios en un carro del Centro de Promoción e Investigación de los Derechos Humanos (Ciprodeh), facilitado por Erick Vidal Martínez. Ellos decidieron no decirle a la familia del periodista para no alarmarla.

 

Mientras ellos salían de Kukulcán, Luis llegó al apartamento. Era un condominio de seis apartamentos y una terraza con un parqueo enfrente. Luis abrió una puerta pequeña para entradas individuales, que forma parte del portón del estacionamiento, subió al segundo piso.

Cuando llegó, tocó y lo llamó con voz fuerte y al ver que su hermano mayor no salía, abrió con la llave; la puerta tenía doble cerradura, miró la sala, la cocina normal y toda la casa y todo estaba normal, no había señales de forcejeo.

Sobre la mesa anaranjada estaban la computadora portátil, dos cámaras de vídeo, una cámara fotográfica y el televisor. Luis siguió al cuarto y vio en la cabecera de la cama dos almohadas, una camisa tirada, las cobijas desordenadas, como si Erick se hubiera levantado a prisa y no las arregló. Según parecía, se metió al baño, se secó y dejó las toallas usadas en el tubo del que colgaba la cortina; a esas horas ya estaban secas, pero se notaba que las usó.

 “Incluso, estaba el morralito, del que nunca se desprendía, toda la vida lo caminaba, con sus papeles, número de cuenta y todo eso; el morral estaba tirado en el mueble, como cuando uno llega a su casa, se lo quita y lo pone en el mueble de la sala; estaba exageradamente todo, la refri (refrigeradora) estaba normal también, yo anduve por todo buscándolo; fui a la terraza, talvéz se cayó, se desmayó o algo así, pensé. Incluso fui arriba y tampoco (lo encontré), entonces lo que hice fue que salí (del apartamento)”.

Luis subió a la terraza que era como un salón de 10 x 10 metros, con un tragaluz en medio; luego bajó, se sentó y llamó a Danny Montesinos. Este le dijo que esperara un momento porque para allá iban Erick Vidal Martínez, el conductor de Ciprodeh, Randy  Palma, y dos personas más del colectivo Violeta.

"Mientras ellos llegan, dejo abierta la puerta del apartamento y bajo al primer piso y salgo del condominio porque tiene un parqueo en frente con portón y busco al vigilante para preguntarle si había visto a Erick; lo busqué, al vigilante, por toda la cuadra hasta que lo encontré. No, me dijo, no lo he visto y ayer no le sabría decir porque yo no estaba, ya que los guardias nos turnamos. Luis preguntó a los vecinos y tampoco sabían sobre Erick.

Estaba sentado fuera del condominio cuando llegaron los amigos de mi hermano, Erick y Randy, quienes me preguntaron: “¿Podemos entrar?, Si, pueden entrar conmigo, les dije, todos subieron y nadie tocó nada.  Ese día, Erick Vidal, estaba cumpliendo años; iba detrás de Luis y fue el primer amigo en ver el apartamento, después de su hermano. Era la persona más cercana a Erick Martínez.

 

La precandidatura

Desde la tarde anterior, Erick Vidal había llamado varias veces a Erick Martínez para informarle que en una asamblea, realizada en el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Bebida y Similares (Stibys) se le había revocado su precandidatura.

La historia se inició el 22 de abril, fecha en que ambos fueron electos como representantes de la diversidad sexual en una asamblea del movimiento interno Fuerza de Refundación Popular (FRP) de Libre.  Ese día empataron en número de votos. Discutieron, fuerte para definir quién sería el propietario y quien el suplente.

 “Lo que yo quiero es ver a la gente de diversidad, no ver a Gilberto o a Gerardo”, (Líderes de Los Necios, la organización política a la que pertenecía Erick), le dijo Erick Vidal a Erick Martínez, agregando que sentía la interferencia de Los Necios en el asunto que discutían.

 “Lo que yo le dije al final, es que él era mi amigo, que no tenía ningún problema de confiarle la responsabilidad, que más bien lo  respaldaría en todo. Lo que yo quería, era tener la confianza en que él iba a ser el vocero de la comunidad LGTBI, que iba a ser la persona que tendría esa responsabilidad y que si él me garantizaba eso, yo no tenía problema de ser una persona que le secundara porque para mí no era el protagonismo, sino como se iba a manejar eso; si él dejaría que lo asesorara la diversidad o la parte política de otros actores”, recuerda Erick Vidal.

La precandidatura generó una división interna; empezaron a circular mensajes en las redes sociales, cuestionando la forma de selección, por esos días, Erick Vidal estaba de viaje por Nicaragua.

Gilberto Ríos, es el Coordinador de la Organización Política Los Necios (OPLN), integrante de Libre, menciona que había cuestionamientos de parte de Sandra Zambrano, de la Asociación para una Vida Mejor de Personas Infectadas y Afectadas por el VIH/ Sida (Apuvimeh).

Detalla Erick Vidal, que Zambrano mostró, a través de las redes sociales, su desacuerdo con la forma en que Erick Martínez fue seleccionado como precandidato. De nuevo se convocó a una reunión el domingo 6 de mayo, pero esta vez en Stibys para revocar la precandidatura de su amigo. Según Claudia Salgado Vigil, integrante de Kukulcán, y compañera de Erick Martínez, en ningún momento se revocó la precandidatura. Al margen de lo que cada quien haya interpretado en la asamblea, lo real es que Erick Martínez fue el gran ausente.

Tenía que estar a la una  de la tarde en Stibys y la última vez que alguien habló por teléfono con él, fue Samuel Zelaya Castro, Coordinador del Programa de Formación Política Agentes de Cambio. Hablaron por teléfono como a las 11 de la mañana de ese domingo 6 de mayo.

Zelaya Castro recordó que a esa mañana habló con Erick Martínez: y le dijo: “lo llamo, lo despierto, para decirle que no se le olvidara su participación en el módulo de capacitación de Agentes de Cambio (el siguiente fin de semana); él me comentó que en la tarde iba a salir porque tenía que ir al Stibys  ya que estaban tocando el tema de la candidatura de la diversidad. Yo lo molesté, teníamos buena comunicación, él me decía gordito y yo le decía gordo y le dije: saliste; sí, me respondió él, solo eso".

Erick Vidal le empezó a escribir mensajes a eso de la 1:30 de la tarde para preguntarle si ya iba a llegar a Stibys. “Lo llamamos y sonaba, sonaba y sonaba; era vital que Erick estuviera ahí porque prácticamente lo que se iba a hacer era la revocatoria de esa candidatura".

 “Entonces cuando miro que Erick no contesta, lo primero que a mí se me viene a la mente es que él se molestó por esa revocatoria que se iba a llevar a cabo porque realmente él no estaba de acuerdo.

 “Erick sigue sin contestar el teléfono, pero observó que Pepe Palacios lo llama; también lo hace Milton y miro que también Amnier empezó a llamarlo. Nosotros teníamos que arrancar con la Asamblea porque la gente ya tenía tiempo de estar allí; ya tenían como 40 minutos de espera, eran como las 2:30. El último “bb” que yo envié ya no caía o sea, a mí se me enviaban pero ya no, ya no aparecía la letra y yo sé que la única manera es que alguien haya quitado el teléfono y le haya quitado el chip”.

La reunión terminó a las 4:40 de la tarde. Erick Vidal partió al centro comercial Las Cascadas, junto a sus amigos Amnier y Roberto Ramírez A las 8 de la noche, ya estaba en su casa en la colonia 21 de Febrero e intentó llamar a Martínez Ávila al menos tres veces pero no obtuvo respuesta.

Mientras lo llamaba sin resultado, por la cabeza de Erick Vidal cruzaban ideas, de que a Erick Martínez lo estaban asesorando, asesorando en el sentido que como era Necio y toda esa vaina, le dijeron que no fuera, y al final no se iba a poder revocar su candidatura.

Erick Vidal se durmió y a la mañana siguiente llamó a Gilberto Ríos para comunicarle lo decidido en Stibys. Ríos recordó que el domingo 29 de abril, Erick Martínez fue electo como representante de la diversidad por la corriente FRP.

Quedaron dos personas: Erick Martínez como propietario y Erick Vidal como suplente. Martínez y Vidal se ponen a discutir porque quedan empatados. Luego el día lunes empieza una campaña, Antonia Zambrano, de Apuvimeh (Asociación para una Vida Mejor de Personas Infectadas y Afectadas por el VIH/ SIDA), que es una mujer muy vinculada a la lucha por la diversidad, hizo una campaña por Facebook  en contra de Erick.

 “Decían que habría una reunión el otro domingo porque no había representatividad. El hecho es que el sábado, antes de su muerte, nos reunimos acá (en la Kennedy) con Los Necios, quienes mantuvieron la posición de mantenerse y no negociar en una asamblea porque él ya había salido electo y ya lo habían aceptado, ya habían llegado a un acuerdo, no podían echarse para atrás”, agregó.

 “Recuerdo que ese día, Erick andaba sin carro porque lo tenía en el taller, recuerdo también que Erick se fue a visitar a sus papás. Cuando se habló de defender su candidatura, Erick estaba de lo más tranquilo, altivo, dispuesto a defender su papel, su rol. Era una persona con un temple firme, estaba dispuesto que al día siguiente (domingo 6 de mayo) iba a debatir, para él no era un gran problema".

La desaparición

Gilberto Ríos le escribió el 6 de mayo, a eso de las 10:00 de la mañana, para preguntarle cómo iba lo de la Asamblea del Stibys. Erick Martínez no contestó. A las 11 de la mañana, Erick Vidal le llamó para preguntarle por Martínez.

 “Y le dije, que raro, porque Erick me dijo que iba a llegar ayer y ya no supe de él. Al día siguiente recibí la llamada de Erick Vidal, a las 10:00 de la mañana, diciéndome que desde ayer no le contestaba Erick el teléfono, que iba a ir a buscarlo a la morgue. Y allí lo encontró, en la morgue”, detalla Ríos.

Era lunes y Vidal estaba cumpliendo años; cuenta que pensó que Erick Martínez estaba molesto y que por eso no contestaba el celular. Vidal se desocupó ese lunes al mediodía y alguien de Kukulcán le llamó para felicitarlo por su aniversario, aprovechó para preguntar ¿Qué sabían de Erick?, ya que trataba de comunicarse con él y los “bbs” (mensajes por Blackberry) no le caían, le respondieron que no llegó a trabajar.

"¿Pero qué pasó han sabido algo, lo han llamado? Le respondieron que hicieron llamadas a la casa y no contestaban y que llamaron a la mamá pero que tampoco sabía nada".

Vidal se puso pálido. Eran amigos desde 1999, compartían muchos gustos e ideas; se conocieron en una discoteca, un amigo en común los presentó, ambos tenían antes de ese encuentro la costumbre de llamar al programa juvenil de una radio, y concordaban también con igual nombre y apellido.

Desde entonces trabaron amistad hasta el día de la muerte del periodista; de acuerdo al relato de su amigo, en el 2006 Erick Vidal ingresa como voluntario a la Asociación Kukulcán; en 2010 Erick Vidal cambia de trabajo e ingresa al Ciprodeh.

Recordó que su amigo siempre se opuso al golpe de Estado y gracias a esa oposición logró que él se pronunciara también en contra, incorporándose así al Frente Nacional de Resistencia como miembros de la Comunidad GLTBI.

Por eso desde que supo que Erick no había llegado a trabajar consiguió un vehículo, fue a Kukulcán y de ahí partieron al apartamento donde se encontraron con Luis.

 “Entré y vi una morralita que era su símbolo; Erick siempre la cargaba,  miro la morralita y les digo, cálmense no toquen nada, porque para mí esa morralita allí, significaba que   Erick no había salido a la reunión porque siempre que tenía que salir, Erick siempre la  llevaba; todo lo andaba allí, sus papeles su agenda y todo”.

 “Miro todo eso y lo primero que hago es llamar a la Unidad de Crímenes Violentos de la Comunidad GLTBI; llamo a la encargada, de apellido Simpsom del FBI para informarle  que mi compañero no estaba en su departamento, no había ido a trabajar y los compañeros no sabían nada de él, y que yo iba a proceder a moverme a las postas policiales para buscarlo”.

Salen del apartamento

Tras salir del apartamento, decidieron moverse hacia la morgue capitalina para ver si allí estaba el cuerpo de Erick Martínez. Entretanto, el padre de Erick, Isidro Ávila, que salía de un banco, también decidió ir a la morgue. Todos coincidieron allá.

A nadie se le permitía entrar al cuarto frío para reconocer un cadáver que estaba como desconocido. Los agentes de la Dirección Nacional de Investigaciones y un estadounidense del Buró Federal de Investigaciones (FBI) llegaron a la morgue e interrogaron a Luis Ávila y a Erick Vidal.

 “Fíjese que estábamos con los agentes (de Honduras) y el agente de los Estados Unidos, (me preguntan) si lo reconocí  (el cadáver de mi hermano en el cuarto frío) y le respondo que no, porque no me dejan verlo; entonces el agente se queda viendo al otro agente hondureño y le pregunta que por qué hacen eso  y le responde que son reglas de la morgue. Me parece ilógico que estando el hermano acá, que lo puede reconocer cara a cara  no lo dejen verlo", comentó el agente, dijo Luis Ávila.

A pesar de tantos intentos, no pudieron ver el cuerpo de Erick hasta que un camarógrafo les mostró un vídeo: allí estaba el Ave Fénix que Erick llevaba tatuada en la espalda.

Fueron tres horas de incertidumbre para la madre de Erick en su casa de habitación en la colonia El Hato. Ella esperaba noticias de su esposo y de su hijo menor, Luis, que andaban en la morgue.

Desde que empezaron a cruzar llamadas buscándolo, en pocas horas la casa se llenó de personas y constantemente sonaba el teléfono y le preguntaban: "¿es verdad que a Erick se lo mataron?”, preguntaba la gente a doña Yolanda. “No, son mentiras, está desaparecido pero él no está muerto", respondía.

Cuenta doña Yolanda, madre de Erick Martínez, que a las 4:00 de la tarde que don Chilo, su esposo y padre de Erick, entra y se para ahí (En el umbral de puerta de la casa) “y lo veo llorando”… hasta ahí nomás llegué. Sí, a esa hora su esposo, Isidro Martínez, regresaba con la mala noticia.


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